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31/07/2010
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Delitos más comunes - Cómo prevenirlos

Los robos y hurtos representan el 70% de los delitos. Son muchos y tienen muchas formas. Según las últimas estadísticas de la Policía Federal, en la Capital hay un promedio de 326 denuncias por día; casi una cada 4 minutos. La policía dice que reducir el riesgo depende mucho de la actitud de las potenciales víctimas. Y que a mayor precaución hay menor riesgo. Por eso TRABEX le presenta a continuación un decálogo con los delitos más comunes (fuente: Policía Federal), y consejos para prevenirlos.

  • Inmuebles: Cuando las casas quedan solas – por varios días y hasta por una noche o unas pocas horas – hay peligro de robo. Los casos aumentan a lo largo del verano por las vacaciones. Estos robos también son comunes en la costa, donde las casas quedan muchas horas vacías cuando la gente va a la playa. Los ladrones suelen entrar por las terrazas, o forzando puertas y ventanas.
    Consejos: Tratar de evitar que circule información sobre el tiempo que va a estar afuera. Intentar que no se acumule la correspondencia (pedirle a algún vecino que las retire). Colocar buenas cerraduras, cerrojos y trabas en persianas y ventanas. Las rejas y las alarmas son un elemento disuasorio.

  • La modalidad es común en los barrios de la Capital y del conurbano: una banda de ladrones sale de “ronda” y espera que alguien llegue a su casa para sorprenderlo. La situación se presta especialmente cuando alguien está entrando el auto al garaje. A veces, los ladrones actúan cuando la víctima sale a sacar la basura o está lavando el auto con la puerta de la casa abierta. Una tentación son las obras, con los albañiles entrando y saliendo. El riesgo en los robos “al voleo” es grande: los asaltantes suelen meterse en las casas. Muchos asaltos con rehenes comienzan así.
    Consejos: Dar una vuelta manzana si, al llegar, en la cuadra hay alguien sospechoso. Si no se va, llamar a la Policía.

  • El arrebato es el tipo de robo más frecuente. La tentación típica son las carteras y los bolsos, que de un súbito tirón cambian de mano. Es una modalidad clásica del microcentro y las calles comerciales. También se dan en los trenes, sobre todo en verano, cuando las ventanillas están abiertas.
    Consejo: Llevar bolsos y carteras apretados contra el cuerpo. No ir con mucho dinero, y llevarlo encima.

  • El caso más típico del robo violento: lo cometen ladrones armados que van de a dos, y las víctimas son personas que van caminando tranquilamente por la calle. El asalto ocurre de noche, y las víctimas sufren el robo del dinero que llevan.
    Consejo: Hay que tratar de evitar las calles oscuras o mal iluminadas, aunque haya que dar un rodeo para llegar a destino.

  • Las "salideras" de los bancos se volvieron muy frecuentes en los últimos tiempos. Los ladrones "marcan" adentro a quienes sacan dinero y después los asaltan en la calle: con armas o con el método del arrebato. También es posible que los sigan varias cuadras en un coche o en una moto, o les roben en un taxi. Las víctimas más fáciles suelen ser los jubilados que salen de cobrar.
    Consejos: Si se puede, resolver las transacciones dentro del banco. Retirar poca plata y no exhibirla. No tomar taxis frente a los bancos: es mejor caminar unas cuadras.

  • Un caso típico y muy habitual: alguien se sienta en una mesa de un restorán o una confitería y cuelga distraídamente el saco o la cartera en el respaldo de la silla. El punguista, que está sentado espalda con espalda, aprovecha la oportunidad sin que la víctima pueda advertir nada en ese momento. Los asaltos en los restoranes también se volvieron comunes en los últimos años.
    Consejos: Tener siempre los sacos y las carteras a la vista. Llevar poca plata y evitar las alhajas caras

  • Los lugares más peligrosos para los automovilistas son las barreras y los semáforos. En las avenidas, los ladrones, que en estos casos acostumbran a andar en moto, suelen elegir los autos que están parados en la segunda o tercera fila, y quedan atrapados. Muchas veces, los asaltantes se acercan al auto, apenas se levantan la remera y muestran el arma en la cintura, para que todo ocurra con disimulo. También son comunes los arrebatos de objetos que están en el asiento del acompañante.
    Consejos: Viajar con las ventanillas levantadas y las puertas trabadas. No parar cuando alguien haga señas o comentarios como "lo chocaron".

  • Existen los falsos taxistas que usan los autos (normalmente los alquilan) para cometer robos contra los pasajeros. Lo habitual es que alguien —un cómplice— suba repentinamente al coche después de que el taxista le haga algún tipo de seña desde el auto. Ultimamente aparecieron autos que en la puerta tienen una falsa leyenda de radiotaxi. La gente los toma porque les inspiran confianza, pero muchas veces igual termina asaltada.
    Consejos: Al subir, chequear que las puertas estén trabadas, o hacerlo uno mismo. Bajarse ante un cambio imprevisto de ruta y no tomar el taxi que viene detrás.

  • Los robos a usuarios de cajeros automáticos se hicieron muy comunes debido al crecimiento de la red en los últimos años. Muchas veces los ladrones esperan a la víctima, la asaltan en el taxi que tomó, la golpean, la obligan a revelar la clave de la tarjeta y le vacían las cuentas. O la llevan otra vez a un cajero para que haga la operación. En otros casos, directamente esperan que salga y le roban el dinero que acaba de retirar.
    Consejo: Tomar precauciones al subir a un taxi. Reducir las visitas nocturnas al cajero y tratar de llevar la tarjeta encima la menor cantidad de veces posible.

  • Ocurre muy seguido en el microcentro, o en lugares donde se junta mucha gente: la víctima camina desprevenida y alguien, como de casualidad, la choca. Enseguida aparece otra persona que finge ayudarla, pero en realidad se trata de un punguista que lo que hace es robarle la billetera. A tono con el ámbito, es normal que los ladrones estén vestidos de traje. Una variante son los "mostaceros": uno mancha a la víctima (usualmente con mostaza, de ahí el nombre), y el que viene atrás aprovecha su desconcierto para robarle.
    Consejos: Cruzarse de vereda si aparece alguien sospechoso. Y no pararse ante cualquier situación extraña.


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